Ilusión visual, breve explicación del trampantojo

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La pintura, por ser un arte visual, siempre ha perseguido la ilusión a través de su expresión plástica. Es su razón de existir comunicar por medio de la vista, como el arte de la música lo hace por medio del oído. Crear sensaciones, ilusiones, y por ello imitar la realidad en muchos casos. El bisonte de la cueva de Altamira es un deseo pintado con anterioridad, o la posterior imitación del trofeo. Pero, siempre con la intención de ilusionar, el artista ha buscado acercarse lo más posible al modelo.

 

Ilusión visual y realidad

El objetivo que persigue la pintura de un trampantojo es integrarse en la realidad que lo rodea. Es, por explicarlo con una comparación, como la metamorfosis cromática del camaleón. La ilusión visual inicialmente consiste en que lo representado pierde su protagonismo en el contexto y pasa desapercibido. Pero una vez descubierto por la observación del espectador, es admirado por sus procedimiento y técnica de camuflaje. Se disfraza del reflejo de la realidad.

Trampantojo "Cosas del abuelo"

Trampantojo «Cosas del abuelo»

Temas en los trampantojos

La temática es variada, pues puede ser una simulación de interior o de exterior. Inicialmente los trampantojos se incluían dentro de otras composiciones. Desde la ventana que, como metaimagen (un cuadro dentro de un cuadro) rompe el fondo bidimensional, a la mosca que se posa en algún objeto representado en la obra pintada. Pero el trampantojo, como un subgénero de las naturalezas muertas o bodegones, fue adquiriendo con el tiempo autonomía.

Metaimagen de un paisaje en una obra florentina, siglo XV

Metaimagen de un paisaje en una obra florentina, siglo XV

De hecho adquirió carta de naturaleza en muchas obras maestras del barroco. Por señalar alguna, como no, de Velázquez, «El aguador de Sevilla». De como el cántaro del primer plano, magistralmente pintado, transpira como vivo. Ayuda con su inmediato realismo a integrar al observador en la escena, fuera del encuadre, pero sin robar protagonismo a la escena principal..

El aguador de Sevilla de Velázquez

El aguador de Sevilla de Velázquez

Es una manera de introducir visualmente mediante planos al observador y, de esta manera, evitar la «perspectiva comprometida». Como en el caso de los fingidos arquitectónicos en los techos ilusionistas. En estos, algunas lineas de fugas muy patentes son disimuladas o tapadas directamente con nubes, ángeles, o personajes alegóricos. Y es también la labor de muchos de los posados en «contrapposto» de las sibilas y profetas que Miguel Anguel pintó en la Capilla Sixtina. De esta forma se evita incongruencias en la perspectiva del conjunto y la composición gana posibles puntos de vista difíciles de encajar sin este truco.

Hornacina fingida en Santa Croce (Florencia) Siglo XV

Hornacina fingida en Santa Croce (Florencia) Siglo XV

También es importante para el efecto final de un trampantojo la iluminación homogénea del conjunto. Y debe buscar una referencia en el entorno real más o menos fija (un ventanal, un tragaluz, la iluminacón artificial, etc.), de esta manera coherencia se hace más completa. Recordar la comparación con el camuflaje del camaleón que se integra en su entorno hasta desaparecer.

La imitación de la realidad es lo que hace que el genero del trampantojo sea precursor del hiperrealismo actual (William Michael Harnett, Clonakilty, Irlanda, 1848 – Nueva York, 1892) (John Frederic Peto, Filadelfia, 1854 – Island Heights, Nueva Jersey, 1907). Especialmente el hiperrealismo americano en este caso, como la pintura flamenca en general, y los Van Eyck en particular, lo fue para todo el realismo y posterior hiperrealismo en el arte de la pintura en Europa.

Trampantojo  "Balcón rural"

Trampantojo «Balcón rural» en proceso

Para más información;

https://www.latelierdesanti.com/el-bodegon-en-el-atelier-de-santi/

 

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