El “plein air” en Cézanne fue consecuencia del itinerario señalado previamente por otro referente de la pintura universal, Coubert. Porque su modo de vida y de trabajar fueron su recurso vital, y su arte de pintar como su manera de respirar. El aire que respiraba a diario. En “El encuentro” (Bonjuor Monsieur Coubert, 1854, Museo Fabre, Montpellier), Coubert se postula como pionero en el arte de la pintura “plain air”. Algo que seguro, unido a la influencia de Pisarro, dejó huella en el incipiente arte de Cezanne. Su leitmotive a la vista de su inmensa obra como paisajista.

El encuentro, 1854, Gustave Coubert

El encuentro, 1854, Gustave Coubert

Los inicios del “plein air”

Y mi leitmotiv perseguir a los maestros que me han enseñado a mirar “en colores”. Sobreponiendo la visión lineal y en blanco y negro que el dibujo de los maestros de la academia me impusieron con muy buena intención, para agudizar mi observación. Pero estos maestros coloristas, que se impregnaron del “plein air”, desde los de la Escuela de Barbizon, Corot, Pisarro, y muchos  otros, y hasta Cézanne, me despertaron a  la pintura al aire libre. El llamado “plein air”, paisajismo inspirado en el “aire velazqueño”, para descubrir una combinación de colores tan natural y “atmosférica” como nunca se había alcanzado a representar en pintura.

El "plein air en La roca roja, 1895, Paul Cézanne

La roca roja, 1895, Paul Cézanne

Como podemos observar en el La roca roja (árboles y rocas, 1900) Musées Nationaux (Walter-Guillaume), la luz que irradia la obra de Cézanne está polarizada por el efecto simultaneo de la pincelada y el cromatismo. Y sin dejar de mostrar un realismo natural acorde con el entorno y momento de ejecución de la pintura.

En una  anterior publicación (Las montañas en El Atelier de Santi) expresaba mi asombro y admiración por los paisajes de Cézanne. Por su colorismo, como no, unido a la manera de construir sus pinturas. Por ello, en esta nueva publicación quiero incidir en algo también muy original en Cézanne, el encuadre en sus composiciones.

Montaña de Santa Victoria, Paul Cézanne

Montaña de Santa Victoria, Paul Cézanne

El “plein air” y un nuevo encuadre

Coincidiendo con el desarrollo de la fotografía y la irrupción de arte cinematográfico, sus composiciones son una invitación a travelings, o recorridos panorámicos en la visión de sus cuadros. E igualmente a zooms, atravesando los distintos planos cromáticos con los que construye las composiciones en sus paisajes. Y esto es resultado de la experiencia de pintar del natural y al aire libre. De como el artista paisajista, imbuido del ambiente real en el que se encuentra pintando, imagen y sonido, llega a trasmitir desde sus sentidos, y a través de su talento y oficio, efectos luminosos de asombroso naturalismo.

Trayectoria visual en la obra El patio de la granja, de Paul Cézanne

Trayectoria visual en la obra El patio de la granja, de Paul Cézanne

Como en “El patio de la granja”, (1879 -82) Paris Louvre, donde dos bloques en primerísimo plano obliga al observador a realizar un travelling vertical. Este viaje visual está amenizado por las ágiles pinceladas verdes del suelo dirigidas hacia los árboles verticales. A su vez los árboles, contrapuestos, alcanzan en el segundo plano el fondo del celaje.

Los paisajes de Cézanne son una trama inspirada en la observación presencial. Paisajes a los que el maestro solía reiterar sus visitas durante la creación de sus obras. A ellas acudía con preguntas para ser respondidas en una conversación con el modelo natural, en un discurso de la pintura que el transmitía sobre sus soportes.

Cuando observo mis últimas obras realizas en el medio rural, y practicando el “plein air”, me siento deudor del arte de Cézanne. De su modo de entender el arte, e identificado con su liet motiv, pero sin poder desprenderme de mi ADN realista.

El "plein air" en Vista desde la Cerra, acuarela de Santiago Ortega

Vista desde la Cerra, acuarela de Santiago Ortega